Perfil del chanta (*)

Por Mario Bunge
Para La Nación
 

La gente común, como usted y yo, simula ocasionalmente, y sólo lo hacemos para salvar la cara, propia o ajena. En cambio, los chantas (o chantunes, en lunfardo clásico) son simuladores profesionales.
Hay dos especies de chantas: farsantes y estafadores. El farsante simula poseer una pericia de la que carece. Y lo hace sólo para ganarse la vida.

Por ejemplo, un recomendado pasa el tiempo en una oficina revisando Internet e intercambiando mensajes electrónicos privados. Aunque se lo ve ocupado todo el tiempo, no produce.

Segundo ejemplo: un sujeto enseña sin tener la más pálida idea de la materia. Y, como no la tiene, está condenado a enseñar en escuelas de ínfima categoría o ninguna. Cuantas más horas enseña, tanto menos tiempo le queda para aprender lo que simula enseñar.

Tercer ejemplo: como no sabe vivir como la gente, un individuo se dedica a predicar la recta vida a los demás. Es un virtuoso profesional. Pero su virtud es escasa: no le alcanza para vivir rectamente hasta fin de mes.

Si hubiera tenido la capacidad o la oportunidad de adquirir una pericia auténtica, el farsante se comportaría honestamente. Pero es tan ignorante, que quizá ni siquiera sabe que lo que hace es una farsa.

He aquí un ejemplo entre muchos. Cuando terminé de pronunciar una conferencia en un instituto de Amsterdam, uno de los sociólogos presentes me formuló una pregunta que revelaba su total ignorancia de la física. Le contesté pacientemente, pero, como insistió, le dije que para entender eso se necesitaba saber algo de física.

Esto indignó al profesor hasta tal punto, que me preguntó si acaso yo había estudiado esa ciencia. Entonces tuve que decirle que no sólo la había estudiado sino que había publicado memorias originales y había sido catedrático en la materia.

Mi crítico se asombró sinceramente. Hasta entonces le habían tolerado que pontificase sobre lo que ignoraba y, por añadidura, le pagaban bien (y en moneda dura) por hacerlo. Obviamente, era un farsante sin saberlo y, por lo tanto, sin esforzarse. Como se diría en inglés, era un natural.

Se necesitaría una investigación empírica para averiguar cuál es el porcentaje de farsantes que se saben tales, y cuál la frecuencia de los que, consciente o inconscientemente, causan daños considerables, por ejemplo a la salud física o mental. Mi hipótesis es que hay muchísimos de éstos: "xlistas", "yópatas", "zapeutas", etcétera.

Para abrir un consultorio de xlista, yópata o zapeuta, basta colocar una chapa de bronce. Esto basta también para abrir una universidad.

Fábricas de diplomas

No sólo en América Latina, sino también en los Estados Unidos, hay muchos negocios que se autodenominan "universidad", cuando de hecho no son sino fábricas de diplomas que sólo sirven para adornar paredes. Algunas de estas fábricas expiden diplomas sin exigir seguir cursos ni rendir exámenes: basta pagar una buena suma. Pero la mayoría de ellas obra de buena fe, y sus profesores se desloman enseñando lo que deberían aprender.

Ahora les toca el turno a los estafadores, los que viven del trabajo ajeno combinado con la buena fe y la ingenuidad. Sé bien qué estoy diciendo porque he sido víctima de media docena de estafas, todas ellas en Buenos Aires, donde viví la mitad de mi vida adulta. Mi experiencia en la materia es tan rica, que estoy pensando anotarme en una de esas universidades de juguete para obtener el título de licenciado en psicología del estafador.

Fortunas rápidas

El estafador que quiere hacer carrera necesita tener dos aptitudes naturales: tiene que ser tan imaginativo como simpático. Que hace falta la primera virtud es obvio: ya no pueden ponerse en venta buzones, tranvías ni fuentes. Estamos en la edad electrónica, en la que todo marcha velozmente y en forma misteriosa.

El estafador tiene que imaginar cada semana un nuevo tipo de negocio. Debe inventar trucos asombrosos que prometan fortunas rápidas sin inversión de trabajo. "Lo único que usted tiene que poner es el capital. Yo me encargo de la organización, y mi gente, del trabajo." Desde ya, no hay tal gente: en estos negocios nadie trabaja. (En esto se parecen a la teoría microeconómica.) En cuanto a la simpatía, tiene que ser tal que el candidato debe quedar encantado a primera vista (sobre todo teniendo en cuenta que no volverá a verlo después de un par de encuentros).

El estafador debe tener la sonrisa fácil y parecer tranquilo y seguro de sí mismo. Además, debe estar bien vestido y conducir un auto de buena marca, que usted no podría comprar. Y debe ofrecerle a usted hacerle pequeños favores que, en efecto, cumple con eficacia, premura y elegancia. "No es nada. No se preocupe. Ahora somos socios. Hoy por ti, mañana por mí."

(Consejo al estafador: no se le vaya la mano. La vestimenta y el auto deben ser de buena calidad, pero no llamativos. Hay que dar impresión de prudencia tanto como de solvencia. Por el mismo motivo, no exagere los servicios que le presta a su presunta víctima. No vaya a resultar usted la víctima. El mundo está lleno de sinvergüenzas. Es una vergüenza.) Pero la simpatía y el ingenio no bastan: el estafador también debe tener buenas conexiones. O sea, debe ser leal para con algunos personajes. De lo contrario, nadie lo defenderá cuando lo pesquen in fraganti. Esto lo aprendí en la cárcel peronista.

Una tarde ingresó en aquel sótano un tipo elegantemente vestido de traje blanco y tocado con sombrero panamá. Cuando le preguntamos qué lo había llevado allí, respondió con altanería: "Yo soy estafador, no un pobre diablo como ustedes. Tengo amigos importantes. Ya verán que me sueltan antes de media hora". Efectivamente, al rato un carcelero abrió la puerta, llamó respetuosamente al estafador y lo acompañó afuera.

Esta nota merece ser desarrollada ampliamente en un manual del chanta, que puedan consultar provechosamente tanto ellos como nosotros. (Obsérvese que no digo quiénes somos nosotros. La ambigüedad es uno de los atributos del chanta.)

(*) "Persona que gusta aparentar conocimientos, relaciones o ideas" (Academia Argentina de Letras, Registro del habla de los argentinos , Buenos Aires, 1997)

2 comentarios to “Perfil del chanta (*)”

  1. Vicente Says:

    Hola
    Le has dado en el clavo. Te felicito por tu inteligencia y capacidades para desenmascarar a estos tipos miserables y ruinosos, hipocritas y flojos que siempre terminan siendo descubiertos.
    Esos imbeciles que siempre andan diciendo mentiras para ganar un status sin darse cuenta que ese status es ficticio y como estrategia para hacerse mas grandes ellos no tratan de subir, sino que los demas bajen, por ejemplo hablando de autos, que los ultimos modelos, que el motor mas poderoso, que la marca mas cara, que el mas rapido y bla bla bla, miran en menos y desprecian los autos de los demas, porque los encuentran malos (siendo que los autos de los demas siempre estan en buen estado, al dia y cercanos al año), pero cuando ves en que andan estos chantas aparentadores y ves que sus autos son del año de la pera, una cacharra oxidada que ya se cae a pedazos, no funcionan las luces de viraje ni los limpia parabrizas, ni la bocina, ni la puerta del conductor, ni la alarma, tiene una radio con cassette, tienen algun vidrio por donde se les entra el agua, anda botando aceite, le falta un parlante, el parachoque chueco, le falta un espejo, el auto echa humo negro, hay que empujarlo para que parta, no sube algun vidrio y hasta alguna vez un chanta tenia que hacer partir su propio auto con los cables igual que los ladrones de autos, cuando lo controlo un policia le vio que no tenia una luz trasera, ni freno de mano, parabrisas trizado, andaba con el capot amarrado con un alambre y al ultimo el policia lo dejo ir por lastima y para que veas que ayudar a estos tipejos en sus chanterias solo te trae malas consecuencias cada vez que los ayudas porque les tienes lastima los haces mas chantas y sales perjudicado tu, porque esa vez todos veiamos como el chanta se aprovecho de la lastima del policia y le pidio que lo ayudara a empujar el auto para que partiera, el pobre poli complice culpable de la mala desicion de ayudar a un chanta termino ayudandolo dos calles hasta que el water de oxido partio y se fue echando humo negro.
    Estos chantas jamas andan con combustible suficiente para moverse por donde tienen que ir, pero no porque no tengan como pagarlo, sino porque dicen que esa es una forma de ahorrar porque llevas claro cuanto gastas (imbeciles).
    Lo mismo con sus casas, siempre la eterna construccion, viven en pocilgas, cuchitriles y hasta en carpas viven super felices, pero ante los demas hablan de grandes ventanales, pisos de ceramica, pilares de marmol y mas bla bla bla, vive en una casa hecha con sobras de casas en demolicion, cartones y nylon, tiene que ir al fondo del patio para ir al baño, no tiene agua caliente porque encuentra caro comprar gas para el calefont (y si es que tiene calefont), la puerta abre con un cordel, las piezas estan unidas porque las paredes estan forradas con carton y diario, tiene que lavar la loza con la manguera del jardin, lava la ropa en esas lavadoras redondas, etc, etc, etc.
    En cualquier cosa o materia que sale en la television ellos tambien quieren estar, quieren meterse a todo, que en la tele hablan de paneles solares, entonces ellos con puras palabras empiezan a construir una empresa multinacional de paneles solares de alta tecnologia, todo sueños en las nubes, despues de ese reportaje, pasan un campeonato de surf y un chanta ya esta conversandole a los presentes de organizar un campeonato de surf mundial en pleno desierto.
    Arman castillos de oro en el aire y viven en una ruca de carton como indigentes, aunque tengan dinero para hacer algo decente, pero igual andan vestidos elegantes o a lo menos bien presentables y siempre con la caracteristica sonrisa hacia todos los que engañara, mientras con sus cercanos tienen caracter ofensivo, denigrante.
    Hacen grandes panoramas para ir por ejemplo a una gran ciudad porque vendra un gran artista y ahi parten con toda su familia en el cacharro que se cae a pedazos, llegan alla y no entran a ver al gran artista, sino que se estacionan afuera a escuchar la musica afuera del recinto, luego van a quedarse a dormir armando una carpa improvisada con nylon al costado de la carretera, dan un paseo por la ciudad quedandose parado su auto en cada semaforo siendo el espectaculo que lo miren empujar el auto (water de oxido) a el con su esposa y algun hijo lo suficientemente grande para empujar eso es patetico.
    En sus trabajos siempre son independientes, por lo tanto ganan lo que cobren y siempre cobran lo mas barato ofreciendo lo mas lujoso o completo, por esa razon nunca pueden cumplir y terminan dejando botado todo a medias, sus pobres clientes con los trabajos sin terminar o sin toda la mercaderia y con cuentas que los hacen darse cuenta que al final lo barato siempre sale mas caro y que el flojo trabaja el doble por tonto.
    NUNCA HAY QUE DEJARSE CONVENCER POR ESTOS TIPEJOS MISERABLES.

  2. Anónimo Says:

    quien sos pescado??

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