La Universidad del Mercosur

Por Mario Bunge
Para La Nación 
   

MONTREAL.- EN América Latina hay muchas universidades, pero casi todas son centros de formación profesional. En muy pocas de ellas se hace investigación original, o sea, que produzca conocimientos nuevos. Por consiguiente, pocas universidades forman nuevos investigadores. Casi todas son fábricas de diplomas: se limitan a acreditar que sus egresados han aprendido algo que alguien descubrió o inventó allá lejos y hace tiempo. Más aún, muchas universidades latinoamericanas son negocios privados antes que organismos de bien público.

El Mercosur puede contribuir a corregir esta falla, creando su propia universidad. Hay un buen precedente: la Unión Europea tiene su propio instituto universitario, ubicado en Florencia. Es el European University Institute, dedicado a estudios de posgrado en ciencias sociales, con especialización en problemas europeos. Puede limitarse a este campo porque abundan las universidades europeas con buenos programas de grado en los demás campos del saber.

La Universidad del Mercosur tendría que dedicarse a investigar y a formar investigadores en las ramas más descuidadas de las ciencias básicas, las técnicas y las humanidades. Todos sus profesores y estudiantes deberían tener dedicación exclusiva. Para poder exigir esta dedicación es indispensable que los sueldos y los estipendios sean competitivos. Formas de organización

He aquí una muestra al azar de ramas subdesarrolladas del saber en el ámbito del Mercosur: matemática, física experimental, ciencias de la Tierra, ecología, biología evolutiva, neurociencia, psicología científica, sociología, politicología, macroeconomía, administración (privada y pública), derecho internacional (público y privado), comercio internacional, relaciones internacionales, ingeniería electrónica y biotecnología.

Hay por lo menos tres maneras de organizar semejante universidad, y cada una de ellas tiene sus ventajas e inconvenientes. La primera manera es construir la universidad da capo ; la segunda es reforzar y coordinar algunos de los centros de investigación ya existentes, y la tercera es combinar ambos métodos.

El primer método tiene las ventajas de fomentar la interdisciplinariedad y prescindir del lastre. Pero tiene las desventajas de la centralización y del alto costo.

El segundo método tiene las ventajas del bajo costo admistrativo y de aprovechar la experiencia de equipos de trabajo ya existentes. Pero tiene las desventajas de cargar con el lastre de éstos, de reforzar las paredes divisorias entre disciplinas, y de la extremada dispersión geográfica.

Se podrían combinar ambos métodos, organizando dos o más institutos o centros de estudios avanzados, cada uno de los cuales funcionaría en una universidad ya existente y concentraría sus esfuerzos en unas pocas disciplinas. He aquí un esquema para cada uno de esos centros.

Estas serían las principales funciones de los centros de estudios avanzados:

·  Realizar investigaciones teóricas de nivel internacional en ramas selectas de las ciencias, técnicas y humanidades. ·  Formar investigadores a partir de estudiantes que ya posean por lo menos una licenciatura.

·  Organizar seminarios, cursos, cursillos y simposios sobre temas de actualidad científica, técnica o humanística, así como sobre la enseñanza de las distintas disciplinas.

La plantilla de un centro de estudios avanzados podría constar de:

·  Unos 15 profesores permanentes, de nivel internacional y tiempo completo, distribuidos en tres categorías. ·  Unos 10 profesores visitantes por año, por períodos de tres a seis meses cada uno.

·  Director, administrador, bibliotecario y dos secretarios.

Todos los estudiantes serían becarios con dedicación exclusiva a sus estudios. Cada becario sería asesorado por uno o dos investigadores. Podría haber unos 40 doctorandos y 20 posdoctorales. Las becas de los doctorandos durarían tres años. La duración de las becas posdoctorales sería de uno a dos años.

Los fondos necesarios

El presupuesto aproximado para un centro de investigaciones exclusivamente teóricas sería como sigue: 15 profesores permanentes a un promedio de 50.000 dólares por año cada uno: 750.000 dólares.

10 profesores visitantes a un promedio de 25.000 dólares: 250.000 dólares anuales.

20 becas para doctorandos de 20.000 dólares cada una: 400.000 dólares. 10 becas postdoctorales de 30.000 dólares cada una: 300.000 dólares. 2000 libros y 100 revistas por año: 200.000 dólares.

Computadoras, fotocopiadoras, teléfono, fax, etcétera: 50.000 dólares.

30 viajes al extranjero de profesores y postdoctorales, a 5000 dólares cada uno: 150.000 dólares.

Director, bibliotecario y personal administrativo: 200.000 dólares.

Imprevistos: 200.000 dólares.

Total por cada centro: 2.500.000 dólares. Total de gastos anuales por cuatro centros: 10.000.000 dólares.

En este presupuesto no está incluida la infraestructura: muebles, alquileres, aire acondicionado, mantenimiento, etcétera, porque se supone que cada centro será alojado en una universidad. Sin embargo, dado que las universidades latinoamericanas suelen carecer de espacio y de fondos, será preciso hacer un gasto inicial para construir oficinas y servicios.

El cascabel está listo. ¿Quién se lo pone al gato?

2 comentarios to “La Universidad del Mercosur”

  1. Nelson Piedra Says:

    Donde están los 2.500.000 de dólares?, esto quizá es lo que desanime a la mayoría de universidades de nuestros países; sin embargo yo creo que el presupuesto no es todo, quizá lo que describe Bunge se hacia donde tenemos que ir.

    ¿Cómo empezar? que tal si lo primero que hacemos es soñar que los grupos de investigación sean una realidad en nuestras universidades, a final de cuentas uno se mueve en función de lo que sueña; en temas operativos considero que las universidades tenemos muchas cosas medianamente usadas y que podemos hechar mano de ellas, segundo, es necesario confiar en la gente de espíritu joven apoyada por los investigadores con experiencia que dispongamos en la universidad (hace falta aire fresco de juventud – y no tiene que ver con cuantos años tengan los investigadores), mucho cuidado con que los jóvenes terminen que van con la gana de cambiar el sistema terminen absorvidos por la comodidad y rutina del mismo; tambien se debería empezar a promover la relación entre los potenciales investigadores con otros centros con quienes se establezcan proyectos conjuntos. Yo creo que estos son pasos iniciales, alguno quizá proteste diciendo que esto no va a ir bien y que la plata sigue faltando, yo creo que la respuesta que debería tener esta “preocupación” es “¿usted habla inglés?, ¿cuántos papers lee?, ¿cuál es el uso que usted le da a los recursos que se le han confiado?”; suficiente de quejas, no nos limitemos a usar más plata, eliminemos el mito de tener todo perfecto para empezar, y demos el primer paso que el siguiente nos llevará a donde queramos.

    Saludos

    Nelson Piedra

  2. liboio mora medina Says:

    Aqui en venezuela en este siglo XXI, todabia se coloca el pupitre uno tras del otro, el trabajo en equipo todabia no a llegado. la universidad trabaja en tres periodos academicos, con examenes en hojas de papel y presencial. el que no contesta casi la mayoria de las preguntas sera reprobado. la investigacion de campo y documental no existe. los docentes desconocen este termino. da lastima hablar asi de mi educacion en mi pais, pero eso es la realidad. admiro al doctor mario bunge, cuando el se declara enemigo de los exámenes. san cristóbal, 9 de noviembre del 2008

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