Apáticos y millonarios

Por Mario Bunge
Para La Nación
 

MONTREAL.- Dado el poder aplastante que ejercen los Estados Unidos en todo el mundo y en todas las esferas, el resultado de las elecciones en ese país nos afecta a todos los habitantes del planeta. Por este motivo, hace unos años mi amigo el gran periodista español Pepe Ortega Spottorno sostuvo que todo el mundo tendría que poder votar en las elecciones norteamericanas. Ya que el gobierno norteamericano es de hecho el gobierno global, si quiere seguir llamándose democrático, tendrá que darnos el derecho a votarlo o botarlo a todos los que no somos gringos: mexicanos o afganos, argentinos o paquistaníes, alemanes o rusos, japoneses o nigerianos, mongoles o australianos.

Desgraciadamente, los ciudadanos norteamericanos no comparten esta opinión. Ni siquiera creen que ellos mismos tienen el deber de votar. En efecto, algo menos de la mitad se molesta en votar, en tanto que en Canadá y en Europa Occidental votan por lo menos los tres cuartos de la ciudadanía.

¿A qué se debe esta apatía cívica? Mi viejo amigo Irving Louis Horowitz, el conocido sociólogo político (que se estrenó como profesor en la Universidad de Buenos Aires hace cuatro décadas), me lo explicó así recientemente. Según él, la mayoría de los ciudadanos está conforme con el gobierno. De modo que cuando él, Irving, deposita su boleta en una urna electoral, lo hace por sí mismo y en nombre de su vecino que se quedó en casa mirando TV y comiendo pop-corn .

Esta explicación me huele a excusa. Creo más bien que una gran parte del electorado norteamericano está desilusionada con el sistema político de su país. Suele ver a sus políticos como carreristas insinceros y más o menos corruptos. Otra causa es la indiferencia cívica de quienes han aprendido desde chicos que la finalidad de la vida es hacer dinero. En todo caso, el problema queda abierto como tema de centenares de tesis doctorales en ciencias políticas.

Sea cual fuere la explicación correcta de la apatía política norteamericana, es indudable que en los Estados Unidos el proceso político es hoy tan corrupto como cuando lo estudió Max Weber hace un siglo. Esta corrupción consiste en que los candidatos a cargos electivos deben empezar por amasar una fortuna. Por ejemplo, una campaña presidencial cuesta unos 100 millones de dólares por partido, y una campaña por una senaduría importante cuesta por lo menos 20 millones. No hay límite al gasto en que pueda incurrir un candidato.

 

La huella del dinero

En cambio, en Canadá hay un límite legal de 40.000 dólares por candidato. Y esta suma sale casi toda de los afiliados al partido, que aportan entre 5 y 1000 dólares por persona. Nadie puede esperar recibir favores a cambio de tan poco dinero. Lo más que uno recibe es una postal por Navidad y por el cumpleaños.

¿De dónde salen las enormes sumas que propulsan a los candidatos norteamericanos a sus altos puestos? ¿De las cotizaciones y contribuciones extras de los afiliados? Éstas son mínimas. La mayor parte de las contribuciones provienen de grandes corporaciones y de individuos millonarios o billonarios, que a veces donan a ambos partidos por partes iguales. Todo el mundo lo sabe.

Durante las campañas electorales, la popular red televisiva ABC difunde un programa especial titulado La huella del dinero , en el que exhibe a algunos de los potentados y sus delegados que hacen contribuciones extraordinarias, y que asisten a parties en los que fluye el champagne. Entre ellos figuran prominentemente los fabricantes de “cancerillos” y de armas, así como los petroleros, propietarios de casinos y otros benefactores del pueblo.

Esta corrupción ha llevado a Ralph Nader, el gran luchador por el medio ambiente y la seguridad del tránsito, a postularse como candidato del Partido Verde. Otro motivo de su participación es que no ve diferencias entre los dos grandes partidos. Ambos favorecen a las grandes corporaciones, ambos proponen aumentar los gastos militares en plena paz, ambos defienden la pena de muerte y ambos se proclaman cruzados cristianos.

Nadie cree que Nader pueda sacar más del 5 por ciento de los votos, y esto solamente en el estado clave de California. Y muchos creemos que su intervención, aunque moralmente admirable, es políticamente errada, porque restará fuerzas al candidato demócrata.

 

Unas cuantas verrugas

A fin de cuentas, Al Gore es preferible a George W. Bush. A diferencia de su rival, Gore es instruido y tolerante, está en favor de los programas sociales y de la protección ambiental, favorece el control de armas de fuego, ni propicia la privatización de la enseñanza ni es un personero de los petroleros tejanos ni está comprometido con los fundamentalistas, pese a que perora como un santurrón. Además, es hijo de un senador liberal, no de un presidente reaccionario.

Es verdad que Al tiene unas cuantas verrugas, pero George W. tiene tantas que parece un facocero. Y además de las propias carga con las de su papá, que le ha puesto como vice, en realidad tutor, a uno de los políticos más trogloditas del mundo. Es el mismo que, mientras fue diputado, se opuso a limitar la potencia de las armas de fuego que se pueden comprar en un supermercado, y que favoreció la disolución del Ministerio de Educación.

El Partido Verde de Nader haría mejor en empezar desde abajo, intentando ganar concejales y alcaldes, así como diputaciones y senadurías estaduales. Esta propuesta es realista, porque la gente se moviliza más fácilmente por cuestiones locales, que afectan su vida cotidiana, que por cuestiones nacionales o internacionales. Una vez ganados puestos locales, los verdes podrán intentar subir un escalón. Pero mientras tanto no le hagan el juego al peor de sus enemigos. Aprendan a distinguir grados de enemistad. Y aprendan a ceder al mal menor. Que en esto consiste la astucia política.

De nada, ustedes se merecen mi modesto consejo. Como argentino y canadiense es mi deber orientar al vecino extraviado, aunque sea para evitar que se meta en mi casa.

¡Eh, vecino! ¿Me oye? Parece que no. Paciencia. Otra vez será.

2 comentarios to “Apáticos y millonarios”

  1. billy Says:

    hi.good site.

  2. grupobunge Says:

    Thanks.

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