Charlacan – Barthes

P- no cree que exagera un poco el papel de la actividad simbólica? 

R.B. – no, no lo creo, porque sólo puedo hacer mío el pensamiento de Lacan: no es el hombre quien constituye lo simbólico, sino lo simbólico lo que constituye al hombre. Cuando el hombre entra en el mundo, entra en lo simbólico que ya está ahí. 

P – usted quiere decir que cuando uno nace asume instituciones ya constitidas. 

R.B.- no, no del todo. Una institución siempre se constituya en el nivel cultural; implica códigos, protocolos, un lenguaje. Lo simbólico es mucho más arcaico, mucho más elemental.El ninio, dice Lacan, ya entra en lo simbólico al descubrir su propia imagen sobre el espejo a la edad de 6 meses. Es el estadio del espejo; es el momento cuando, por primera vez, capta la imagen de su cuerpo en conjunto. Como usted sabe, el hombre es un animal que nace demasiado temprano: biológicamente, resulta un prematuro. A ello sucede, durante cierta cantidad de meses, un estado de incapacidad motriz y elocutiva, de desgarramiento, de inacabamiento biológico. Y bien, ese estado que define a lo propiamente humano en el plano biológico, el infante lo compensa simbólicamente cuando ve su imagen reflejada en un espejo.Lo que él vivía como fragmentado se le aparece de golpe como la imagen de otro. A partir de ese momentocomienza toda la aventura de la intersubjetividad, de la construcción imaginaria del yo. 

P- y en las sociedades antiguas, que aún no tenían espejo?  

R.B.- para Lacan, el espejo es más bien una alegoría. Lo que cuenta es el momento cuando el ninio capta su cuerpo en imagen de conjunto. Pero todo corrobora la importancia de lo simbólico y no solamente la reflexión teórica de un psicoanalista.La medicina psicosomática, por ejemplo, ha podido establecer que afecciones específicamente psicosomáticas como el asma, ls úlceras estomacales, siempre tienen por origen un problema de simbolización. Los enfermos psicosomáticos no simbolizan lo bastante. Lo ideal para curarlos sería inyectarles símbolos; desneurotizarlos, en suma. 

P- la curación neorótica. La medicina que propone parece exrtania, por lo menos. 

R.B.- no, para nada. Además, no soy yo quien la propone, sino los psicosomatólogos.Neurótico es alguien cuyo bloqueo es consecuencia de diversas censuras que aniquilan todos sus símbolos. Su silencio es un silencio de censura. El enfermo psicosomático es todo lo contrario. Su silencio es un silencio de vacío. Su curación se producirá en tanto se logre reestablecer en él la función simbólica.

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