Diccionario Filosófico – M.B. 4

anarquismo 

En epistemología, la concepción escéptica radical según la cual todas las hipótesis, teorías y disciplinas son equivalentes, por tanto ninguna de ellas está más legitimada que sus rivales para declarar que posee la verdad. Así, creacionismo sería tan legítimo como la biología evolutiva y la fe que sana tan buena como la medicina La doctrina aparenta ser tolerante pero en realidad denigra la ciencia y perdona la pereza intelectual y las imposturas.

 

animismo 

La doctrina según la cual todas las cosas, o todas las cosas de alguna clase, están animadas, esto es, habitadas por espíritus (v.) inmateriales que las gobiernan. La concepción de que el alma gobierna al cuerpo. Sin. panpsiquismo (v.).

 

aniquilación 

La conversión de algo en nada. Evento imposible según las leyes de conservación de la

energía, del momento, etcétera. A menudo, lo que ocurre es una transformación cualitativa por la que desaparecen algunas propiedades. Ejemplo: lo que se llama aniquilación de un par de electrones consiste en su conversión en un fotón; en este proceso la masa y la carga desaparecen pero la energía total, la carga total (que es nula) y el spin[1] total se conservan.

 

anomalía 

Un hecho o una idea fuera de lo común, que contradicen una generalización aceptada o que no se clasifican bajo ninguna ley. Ejemplo: la psicología no biológica es anómala en

eI sistema de las ciencias, pues postula la existencia de una entidad inmaterial, a saber, el aIma o la mente

 

antecedente / consecuente 

En una proposición condicional “Si p entonces ,q” (o “p => q” para resumir), se llama antecedente a p y q es el consecuente. Advertencia: el consecuente q no es la consecuencia de p, a menos que p se afirme independientemente. Dicho de otro modo, => ≠├

(v. modus ponens).

 

antifilosofía 

La colección de concepciones, como el irracionalismo y el escepticismo radical, que nie-

gan la posibilidad o la conveniencia de la discusión racional o del conocimiento, o bien consideran el filosofar como una pérdida de tiempo o una afección como consecuencia de los errores del lenguaje, que se cura, por tanto, con una dosis de análisis lingüístico.

 

antinomia

Un par de hipótesis contradictorias entre sí; cada una está confirmada por un cuerpo de conocimiento diferente. Ejemplo: “el espacio es infinitamente divisible” y “el espacio no es infinitamente divisible”. Kant consideró que esta antinomia era irresoluble. Pero la hipótesis de la cuantización del espacio (y del tiempo) es incoherente con todas las teorías físicas contemporáneas. Efectivamente, en todas ellas las coordenadas espaciales y temporales son continuas. El cientificismo (v.) niega la existencia de antinomias irresolubles.

 

Antinomismo [2] 

a] teología y ética. Creencia en la existeneia de personas elegidas que están por encima de las obligaciones morales. Practicado por todos los tiranos y algunos intelectuales. b] filosofía de
la biología. Escepticismo acerca de la existencia de leyes biológicas. Refutado por la existencia de las leyes genéticas, embriológicas y fisiológicas entre otras.

c] filosofia df las ciencias sociales Escepticismo sobre la existencia de leyes históricas. Refutado por la existencia de leyes como: “todos los sistemas sociales se deterioran a menos que se revisen de vez en cuando”, “ninguna institución desempeña exactamente las tareas para las que fue originalmente creada” y “la curva de difusión de cualquier novedad cultural es aproximadamente sigmoidea”.

 

antítesis 

La negación de una tesis, como en “El irracionalismo es la antítesis del racionalismo”. Si dos proposiciones son antitéticas y una de ellas es verdadera, entonces su antítesis es falsa. Pero si una de ellas tan sólo es medio verdadera, entonces su antítesis también es medio verdadera. La antítesis es un término esencial en la dialéctica (v.) hegeliana y la marxista, donde las tesis y las antítesis se reifican (v.), y se dice que se interpenetran y combinan en las síntesis -un ejemplo excelente de pensamiento confuso.

 

antropocentrismo 

La concepción que considera a los seres humanos como los creadores, el centro o los beneficiarios del mundo. Ejemplos: el judaísmo, el cristianismo, el islamismo, el idealismo subjetivo (v.), el constructivismo (v.) ontológico, el fenomenismo (v.) y la hipótesis antrópica [3] (v.).

 

antropología 

a] científica. La más básica y comprensiva de todas las ciencias del hombre. Estudia los sistemas sociales de todo tipo y tamaño, en todas las épocas y en todos los aspectos: medioambiental, biológico, económico, político y cultural. Es una de las ciencias biosociales (o socionaturales).

b] filosófica. La rama de la ontología que se ocupa del hombre en general, en lugar de cualquier grupo humano particular. Como consecuencia de su apriorismo, desde el inicio de la antropología científica a finales del siglo XIX la antropología filosófica se ha debilitado.

 

antropomorfismo 

La metáfora que asigna rasgos humanos a objetos no humanos. Ejemplos: identificar los ordenadores con cerebros y atribuir objetivos a las empresas.

 

apariencia 

Hecho en cuanto percibido o imaginado por algún animal. Sin. fenómeno (v.). En otras palabras: x es una apariencia para y =df y percibe o imagina x. Ejemplos: las constelaciones de las estrellas parecen ser sistemas pero no lo son; los hipócritas aparentan ser lo que no son. Las apariencias, a diferencia de los hechos objetivos, dependen del contexto. De ahí que “aparece” sea una relación cuaternaria: en la circunstancia w, el hecho x se aparece al animal y como z. En la tradición filosófica la apariencia es lo opuesto a la realidad. Esto es erróneo puesto que una apariencia es un proceso que ocurre en el sistema nervioso de algún animal, por consiguiente es tanto un hecho como un evento externo. Las apariencias constituyen hechos de una clase especial: ocurren, por así decirlo, en la interfaz sujeto / objeto (o cognoscente-cosa externa). Lo cierto es que, a diferencia de los hechos externos, las apariencias no ocurren por sí solas, independientemente de los sujetos del conocimiento. El fenomenismo (v.) es la escuela filosófica que sostiene que solamente existen o pueden conocerse apariencias (v. cosa en sí).

 

apodíctico 

Indudable.

 

a priori / a posteriori 

A priori: anterior o independiente de la experiencia. A posteriori: que sigue o es dependiente de la experiencia. Las proposiciones matemáticas y teológicas son a priori. El conocimiento ordinario, la ciencia y la tecnología mezclan ideas a priori (hipótesis) con ideas a posterior¡ (datos). Ant. idea a posteriori. Las ideas a priori son de dos tipos, las formales (o proposiciones de razón) y las factuales (conjeturas ordinarias o las hipótesis científicas).

 

 

apriorismo 

La concepción de que el mundo puede conocerse por la intuición o bien por la razón pura, sin necesidad de la observación y los experimentos. El intuicionismo (v.) y el racionalismo (v.) radicales son apriorísticos. Por esta razón ninguno de ellos ha inspirado ningún descubrimiento científico ni diseño tecnológico.

 

aproximación

Una proposición aproximadamente verdadera es aquella que está más cercana a la verdad (v.) que a la falsedad. Por ejemplo, el enunciado de que
la Tierra es esférica es aproximadamente verdadero, y el enunciado de que es elipsoide es una aproximación a la verdad aún mejor. Otro ejemplo: 3 es una primera aproximación al valor de π, 3.1 una aproximación de segundo orden, 3.14 una de tercer orden, y así sucesivamente. La teoría de la aproximación es la rama de la matemática que estudia los métodos de las aproximaciones sucesivas para resolver problemas que, como la mayoría de las ecuaciones diferenciales no lineales, carecen de soluciones cerradas (exactas). En particular, los métodos de interpolación, desarrollos en serie y el cálculo de perturbaciones permiten aproximaciones sucesivas. Asimismo, las técnicas experimentales más refinadas aportan valores cada vez más verdaderos de las magnitudes (v.). La presencia generalizada de las técnicas de aproximación en la matemática aplicada, la ciencia y la tecnología subraya la importancia del concepto de grado de verdad (v.) -un concepto que la mayoría de filósofos pasan por alto.

 

apuesta de Pascal 

Blaise Pascal argumentó que, aunque no sabemos de modo seguro si Dios existe, lo racional es apostar que sí existe. La razón es que, aun cuando la probabilidad de la existencia de Dios fuera extremadamente pequeña, tal pequeñez sería compensada por la gran ganancia que se obtendría, o sea, la gloria eterna. (Dicho con otras palabras, la utilidad esperada de creer es grande aun cuando la probabilidad en cuestión sea sumamente pequeña.) Este razonamiento contiene un supuesto que es a la vez científicamente falso, filosóficamente confuso, moralmente dudoso y teológicamente blasfemo; esto es, que la existencia de Dios es una cuestión de azar. En efecto, para empezar ninguna ciencia puede calcular o medir la probabilidad de la existencia de Dios. En segundo lugar, el argumento incluye la confusión entre la plausibilidad (v.) de una proposición y la probabilidad (v,.) de un hecho. Además, los creyentes religiosos honestos se muestran reticentes respecto a la sugerencia de creer porque resulta conveniente. Y, por supuesto, los teólogos sostienen que Dios no es ni mucho menos una criatura casual, sino que es el único ser necesario.

 

arbitrario 

a] lógica y matemática Un miembro arbitrario de un conjunto o argumento es aquel que no está especificado. Ejemplo: la variable individual x en “x es joven” y el predicado variable F en “América es F

 

b] praxiología y politología Una decisión o acción caprichosa, que no respeta las reglas generalmente reconocidas.

 

 

 

PRINCIPIO ANTRÓPICO

Término introducido por el cosmólogo Brandon Carter en 1973 (siguiendo orientaciones de Gerald Whitrow) para explicar las condiciones que hacen posible la existencia del ser humano en el universo. En particular dicho principio explica por qué el universo es tan desproporcionadamente grande respecto del ser humano y cómo es posible -cosmológicamente hablando- nuestra existencia y, en general, la de la aparentemente rara existencia de la vida. Puesto que la existencia de vida inteligente supone un dilatado período evolutivo y un largo proceso de formación de moléculas complejas, el universo, en estado de expansión desde el Big Bang, ha debido crecer hasta proporciones gigantescas para que sea posible la existencia de la vida inteligente capaz de formularse dicha pregunta. De esta manera se explica que, de no ser el universo de tales inmensas proporciones, no hubiera sido posible la existencia de la vida. O dicho de otra manera: no podríamos vivir en un universo de tamaño más reducido, porque en su proceso expansivo no habría tenido tiempo de formar las moléculas necesarias para la existencia de la vida. Es decir, según el principio antrópico, si las condiciones no fuesen las correctas (o sea, que la interacción electromagnética sea la adecuada para permitir la formación de los átomos, la fuerza nuclear sea la adecuada para permitir la formación de los núcleos atómicos, etc.), entonces, nosotros mismos no estaríamos aquí. Los cosmólogos Brandon Carter y Robert Dicke utilizaron este principio para explicar varias relaciones numéricas sorprendentes entre la constante gravitatoria, la masa del protón, etc., que, al parecer, solamente son válidas para la época actual (en un sentido amplio que puede abarcar unos cuantos millones de años) de la historia de
la Tierra, lo que parecería indicar que estamos en un período muy especial, y que en cualquier otra época no existiría vida sobre el planeta.
 

Una formulación fuerte de este principio sostiene, de manera un tanto mística, que la vida humana aparece para dotar de sentido al universo. Los defensores de esta tesis sostienen que, de no darse aquí y ahora las condiciones de nuestra existencia, existiríamos en alguna otra región y en algún otro tiempo. Así, pues, según esta formulación, la respuesta a la pregunta «¿por qué es el universo tal como es?» es que, de haber sido distinto, no estaríamos aquí y no podría realizarse esta pregunta. Pero es que, además, se invoca este principio para explicar la aparición de la conciencia, señalando que las condiciones del universo son justamente las que son (con un precario equilibrio) para permitir la existencia de una inteligencia capaz de formularse esta pregunta. 

En las formulaciones de este principio suele darse cierta confusión, ya que el hecho de que nuestra existencia y, en general, la vida (sea en
la Tierra o en otra región del universo), dependa de unas condiciones que puedan considerarse precarias, no supone que nuestra existencia determine las propiedades del universo que observamos, sino más bien a la inversa: no es nuestra existencia la que determina estas propiedades, sino que son estas propiedades las que la permiten. Dicho principio no tiene, pues, por qué involucrar ningún aspecto teleológico.

 

El argumento del diseño y el principio antrópico

Pedro J. Hernández 1999.  

Todos somos naturalmente como el loco de Atenas, quien imaginaba que eran suyos todos los barcos que entraban en el puerto del Pireo. Nuestra locura no es menos extravagante. Creemos que todas las cosas en la naturaleza están diseñadas para nuestro uso, y todos, salvo los filósofos, nos preguntamos qué propósito hay en esta prodigiosa compañía de estrellas fijas, cuando un número mucho menor nos haría el mismo servicio. Ellos responden fríamente que fueron hechas para agradar a nuestra vista Bernard de Fontenelle 1686Una pluralidad de mundos [1] 

El viejo argumento del diseñoCuando uno contempla cualquiera de las formas de vida que inundan la biosfera terrestre no puede más que sentir admiración. Habitualmente, todo ese derroche de imaginación de la naturaleza nos hace preguntar cómo toda esa complejidad ha llegado a ser. Vemos diseño en las estructuras orgánicas y finalidad en sus funciones, e incrédulos ante la capacidad de organización de las leyes de la física y la química, atribuimos todo el mérito a la voluntad creadora del Gran Diseñador.El argumento del diseño ha sido utilizado, junto a los argumentos ontológico y cosmológico [2], como prueba de la inevitable existencia de un Creador del Universo. El teólogo del siglo XVIII William Paley lo exponía de la siguiente manera, en un pasaje bien conocido que daba comienzo a su Teología Natural o pruebas de existencia y atributos de la divinidad recogidas a partir de los aspectos de la naturaleza, de 1803:

Supongamos que, al cruzar un zarzal, mi pie tropieza con una piedra, y se me pregunta cómo esa piedra ha llegado hasta allí; probablemente podría contestar que, por lo que yo sabía, había estado allí desde siempre: quizás tampoco sería fácil demostrar lo absurdo de esta respuesta. Pero supongamos que hubiese encontrado un reloj en el suelo, y se me preguntase qué había sucedidos para que el reloj estuviese en aquel sitio; yo no podría dar la misma respuesta que antes, de que, por lo que yo sabía, el reloj podía haber estado allí desde siempre. [Su precisión y la complejidad de su diseño nos forzaría a concluir] que el reloj debió de tener un fabricante: que debió de existir en algún momento, y en algún lugar, un artífice o artífices, que lo construyeran con una finalidad cuya respuesta encontramos en la actualidad; que concibió su construcción, y diseñó su utilización. [Nadie podría contrariar razonablemente esta conclusión, ya que] cada indicación de una idea, cada manifestación de diseño que existe en el reloj, existe en las obras de la naturaleza; con la diferencia, por parte de éstas, de ser tan excelsas o más, y en un grado que supera todo cálculo. [3]

 

David Hume, en Dialogues Concerning Natural Religion publicado en 1759, hizo una crítica demoledora a la lógica de la utilización del aparente diseño de la naturaleza como prueba positiva de la existencia de un Dios. El libro se desarrolla como un diálogo entre Philo, el escéptico que argumenta por Hume, y Cleanthes, representante de
la Teología Natural, con la aparición esporádica de un defensor de la fe; Demea.
Cleanthes pone el argumento del diseño en función de las siguientes dos premisas y su conclusión:·     Premisa 1: Objetos como relojes, casas o barcos exhiben cierto tipo de orden (adaptación de los medios en función de los fines) y son construidos por un diseñador inteligente. ·     Premisa 2: El universo también exhibe algún tipo de orden ·     Conclusión: Por tanto, el universo fue construido con un diseño inteligente.  

Philo expone una serie de objeciones que podemos resumir básicamente como sigue:1.   El argumento del diseño es sólo una analogía, y una analogía puede ser una guía adecuada para formular una hipótesis pero no es un criterio válido de prueba o verificación. Pero aún considerado como simple analogía, el argumento del diseño es una analogía débil puesto que no aporta similitudes contrastables entre el universo y una casa, un reloj o un barco. 2.   Utilizando el mismo tipo de analogía y a falta de más datos, podríamos llegar a casi cualquier conclusión, diferente de la del teísmo clásico, sobre el origen del universo.  

A pesar de que esta podría ser la última palabra desde el punto de vista del estatus lógico del argumento del diseño, Richard Dawkins señala acertadamente en El relojero ciego que, “esta posición [el ateísmo] puede ser lógicamente sensata, pero puede dejar una honda insatisfacción” puesto que tenemos algo importante que explicar: La complejidad del diseño biológico. La aparición de El origen de las especies en 1859 proporcionó esa explicación que hizo posible al ateo ser completo, intelectualmente hablando. 

El nuevo argumento del diseño y el principio antrópico 

Expulsado de la tierra firme de la biología, el argumento del diseño buscó refugio en las arenas movedizas de la cosmología. La base de la nueva argumentación se fue gestando a lo largo del siglo XX desde dentro de la propia física y de la cosmología principalmente como charlas de cafetería de los físicos y astrónomos que poco a poco se irían reflejando en las publicaciones .En 1919, Hermann Weyl señalaba que la relación entre la fuerza electromagnética y la fuerza gravitatoria entre dos electrones era un número enorme del orden de 1039. Sir Arthur Eddington comentaba al respecto en 1923: “Es difícil dar cuenta de la aparición de un número adimensional (de una magnitud tan diferente de la unidad) en el esquema de las cosas; pero esta dificultad podría ser eliminada si pudiéramos conectarlo con el número de partículas en el mundo- un número presumiblemente fijado por puro accidente”. Eddington estimó que este número de partículas del universo era del orden de 1079, curiosamente un número cercano al cuadrado del número de Weyl. Ningún físico tomó este juego de numerología muy en serio hasta que un hombre de la talla de Paul Dirac le prestó atención. En 1937, Dirac señalaba que la relación entre la vida de una estrella típica como el Sol y el tiempo que la luz tarda en atravesar un protón una posible elección de una unidad de tiempo característica de los procesos nucleares son del mismo orden de magnitud que el número de Weyl. Robert Dicke teórico de Princeton puso algo de luz en la misteriosa coincidencia cuando señaló en 1961 que ésta debería darse en un universo, como el nuestro, donde fuera posible la síntesis de elementos químicos pesados en los interiores estelares. [4]Según el modelo estándar del Big Bang (que a pesar de lo que se pueda oír por ahí constituye un modelo bien contrastado observacionalmente [5]) sólo los elementos ligeros hidrógeno, deuterio, litio y helio fueron creados en el universo primitivo. Se necesitarían algunos miles de millones de años para que se formaran las galaxias y las estrellas que éstas contienen, se fusionara el hidrógeno en los interiores estelares creándose elementos pesados, y finalmente éstos se esparcieran por el espacio impulsados por los estallidos estelares en forma de supernova. Una vez en el espacio, estos elementos se fueron acumulando lentamente hasta formar planetas. Algunos miles de millones de años adicionales y en alguno de estos planetas (al menos uno) terminaría por desarrollarse la vida.Si la atracción gravitatoria no hubiera sido muchos órdenes de magnitud menor que la repulsión eléctrica, las estrellas hubieran colapsado mucho tiempo antes de que los procesos nucleares hubieran podido dar lugar a los elementos de la tabla periódica a partir del hidrógeno y el deuterio primigenios. La formación de la complejidad química que nos rodea parece requerir un universo de al menos algunos miles de millones de años de edad. Pero una edad avanzada no es todo lo que uno necesita. La síntesis de elementos pesados en las estrellas depende sensiblemente de las propiedades y de las abundancias relativas del deuterio y el helio generados en el universo temprano. El deuterio podría perfectamente no haber existido si la relación entre los valores de la masa del protón y del neutrón fueran ligeramente diferentes. Las abundancias relativas de hidrógeno y helio también dependen fuertemente de este parámetro [6].Podríamos seguir con esta especie de “lo que podría haber sido y no fue” cósmico pero no quiero alejarme demasiado de mi argumento principal, ni aburrir al lector. El físico y astrónomo creyente Hugh Ross por ejemplo, enumera más de una veintena de parámetros que requieren un “ajuste fino” de su valor con objeto de que nuestro universo sea lo suficientemente “hospitalario” con la vida [7].En los cincuenta, la gente empezó a hablar de lo que ahora se suele denominar como Principio Antrópico Débil (PAD), definido por John Barrow y Frank Tipler [8] de la siguiente manera: Los valores observados de todas las cantidades físicas y cosmológicas no son igualmente probables, sino que toman valores restringidos por el requerimiento de que existan lugares donde pueda evolucionar la vida basada en el carbono y por el requerimiento de que el universo sea lo suficientemente viejo para que esta evolución ya haya ocurrido de hecho. El PAD no ha impresionado en realidad a mucha gente, que lo han considerado como una pura tautología; Por ejemplo, Cayetano López, en su reciente libro Universo sin Fin [9] comenta al respecto:Aunque Barrow y Tipler afirmen lo contrario, el Principio Antrópico en su forma débil no es más que una tautología o una constatación a posteriori de cosas que sabemos han sucedido; o aún más esquemáticamente, la simple afirmación de que el hombre existe.[…] La descripción de algunas de las aplicaciones del PAD no hace sino elucidar su carácter tautológico y su desconexión con las hipótesis y procedimientos ordinarios en la investigación científica.Sin embargo en 1953, el astrónomo británico Fred Hoyle [10] utilizó dicha línea argumentativa para predecir la existencia de un estado excitado del núcleo del átomo de carbono previamente desconocido. La polémica estaba servida: ¿podría tener el PAD alguna relevancia como explicación científica de ciertos aspectos o propiedades del universo? Barrow y Tipler, en su libro The Anthropic Cosmological Principle, parecen responder afirmativamente, aunque, desde mi punto de vista, han sido generalmente mal interpretados. Ya en la propia introducción [11] dejan bien claro por qué el PAD no es una apreciación vacía de contenido:Las características más básicas del Universo, incluidas propiedades como su forma, tamaño, edad y leyes de evolución, que deben ser observadas tienen que ser del tipo que permita la evolución de observadores, puesto que en otro posible universo donde la vida no pudiera evolucionar nadie estaría disponible para preguntarse la razón de la forma, tamaño, edad, y demás propiedades del Universo. A primera vista, tal observación podría parecer verdadera pero trivial. Sin embargo, ésta tiene implicaciones de gran alcance para la física y no representa más que el restablecimiento del hecho que cualquier propiedad del Universo que pueda aparecer inicialmente harto improbable, pueda sólo verse en su verdadera perspectiva después de que hayamos contado con el hecho de que ciertas propiedades del Universo son prerrequisitos necesarios para la evolución y existencia de algún observador. Los valores medidos de muchas cantidades físicas y cosmológicas que definen nuestro Universo están circunscritas por la necesaria observación desde un lugar donde las condiciones son las apropiadas para que ocurra la evolución biológica y desde una época cósmica que exceda las escalas de tiempo astrofísicas y biológicas requeridas para el desarrollo de entornos que puedan soportar la bioquímica.Lo que hemos estado describiendo es sólo un grandioso ejemplo de un tipo de sesgo intrínseco que los científicos denominan “efecto de selección”. […] Deberíamos hacer énfasis que esta selección de [unas determinadas características del universo] no depende del hecho de aceptar la creencia de la mayoría de bioquímicos en que sólo el carbono puede formar la base de la vida generada de forma espontánea. Aún si esta creencia es falsa, el hecho de que somos una forma de vida inteligente basada en el carbono que evolucionó espontáneamente sobre un planeta tipo Tierra que gira alrededor de una estrella de tipo espectral G2, y cualquier observación que hagamos está necesariamente sometida a efectos de selección por este hecho absolutamente fundamental. […] El PAD no es ciertamente una sentencia tautológica sin poder debido a que en los modelos cosmológicos que han sido defendidos se toma la estructura a gran escala del Universo como la mima, en promedio, desde cualquier lugar de observación. 

El premio Nobel de física Steven Weinberg es más comedido respecto a la viabilidad de este tipo de argumentaciones, aunque existe un parámetro, la constante cosmológica, cuyo “ajuste fino” aparente sí que le ha impresionado lo suficiente para utilizar argumentos antrópicos en la acotación de los posibles valores de esta constante [12]. En su reciente artículo A designer Universe? comenta [13]:A veces [los argumentos antrópicos] equivalen a la afirmación de que las leyes de la naturaleza son las que son para nuestra existencia, sin más explicaciones. Esto parece ser no mucho más que un galimatías. Por otro lado, si realmente hay una cantidad enorme de mundos en los que algunas constantes toman valores diferentes, entonces la explicación antrópica de por qué en nuestro mundo estas constantes toman valores favorables para la vida es sólo sentido común, como explicar por qué vivimos en
la Tierra más bien que en Mercurio o Plutón. El valor de la constante cosmológica recientemente medido mediante el estudio del movimiento de supernovas distantes [14] está en el rango que cabría esperar de este tipo de argumentaciones: es justo lo suficientemente pequeño para no interferir en la formación de las galaxias. Sin embargo, todavía no conocemos lo suficiente de física para decidir si realmente existen diferentes partes del universo donde lo que habitualmente llamamos constantes de la física toman valores diferentes. Ésta no es una pregunta sin esperanza; seremos capaces de responderla cuando conozcamos algo más de la teoría cuántica de la gravedad de lo que conocemos en la actualidad
.
 

El estatus del PAD como posible argumento válido para obtener conocimiento positivo de la naturaleza es una polémica perfectamente legítima dentro del marco de la ciencia. Sin embargo, como veremos a continuación, otras veces se han hecho extrapolaciones e interpretaciones de los argumentos antrópicos que no están legitimados aún desde la lógica más elemental. En 1974, Brandon Carter [15] fue aún más lejos e introdujo lo que se conoce como Principio Antrópico Fuerte (PAF): El universo debe tener las propiedades adecuadas que permitan el desarrollo de la vida en algún momento de su historia.Una de las interpretaciones posibles del PAF se acerca peligrosamente al siguiente argumento: el universo fue diseñado con el propósito de que apareciera la vida, y posteriormente observadores inteligentes como los seres humanos. En palabras del propio Hugh Ross [16]:

La existencia humana es posible porque las constantes de la física y los parámetros del universo y del planeta Tierra yacen dentro de unos rangos altamente restrictivos. John Wheeler y otros interpretan esas impresionantes “coincidencias” como prueba de que la existencia humana determina de alguna manera el diseño del universo. Dibujando un paralelismo ilógico con experimentos de elección retardada en mecánica cuántica, ellos dicen que las observaciones hechas por seres humanos influyen en el diseño del universo, no sólo ahora, sino en el principio de los tiempos. Tal versión de lo que se conoce como “principio antrópico” refleja lo que los filósofos y religiosos actuales están aprendiendo hacia la deificación del hombre. Estos no nos muestran ninguna evidencia de que los actos humanos del presente puedan afectar a eventos del pasado. Más aún, las constantes de la física y los parámetros del universo apuntan, más bien, hacia la existencia de un diseñador que trasciende las dimensiones y los límites del universo físico.

 

Michael Ikeda y Bill Jefferys [17] han interpretado este argumento desde el punto de vista de la teoría de probabilidades, poniéndolo de la siguiente forma:

Si el universo es sólo consecuencia de leyes naturales, entonces la probabilidad de que un universo escogido al azar entre todos los universos posibles sea “hospitalario” con la vida, permitiendo su aparición y posterior desarrollo, es muy pequeña. Y por tanto se sigue que la probabilidad de un origen naturalista del universo, dado el hecho observado de que el universo es “hospitalario” con la vida, es también pequeña.

 

La conclusión es una falacia común en los argumentos basados en teoría de la probabilidad. Un ejemplo simple puede aclarar la situación: La probabilidad de que el ganador de una mano de póquer lo haga con una escalera real de color es pequeña, lo que no implica obviamente que la probabilidad de ganar la partida si uno tiene una escalera real de color sea pequeña. Al contrario, una mano como esa nos asegura prácticamente la victoria. Pero existe aún una segunda razón por la que el argumento del “ajuste fino” interpretado como un argumento bayesiano inverso es erróneo: para que una inferencia sea válida, es necesario tomar en cuenta toda la información conocida que pueda ser relevante para la conclusión. En el caso que nos ocupa, ocurre que tenemos una información interesante en nuestro haber: la vida existe en nuestro universo. Por tanto, no es válido hacer inferencias acerca del carácter naturalista del universo sin tomar en cuenta tanto que la vida efectivamente existe como que nuestro universo es suficientemente “hospitalario” con ella. De lo que se sigue que cualquier inferencia acerca del carácter naturalista del universo debe estar condicionada por estos dos hechos. En consecuencia, para inferir la probabilidad de que nuestro universo esté regido sólo por leyes naturales, es irrelevante el valor que tome la probabilidad de que el universo sea “hospitalario” con la vida. En otras palabras, es enteramente irrelevante si existe o no un ajuste fino de los parámetros del universo.Es ciertamente curioso que por un lado uno tenga a los creacionistas arguyendo que el mundo natural es demasiado “poco hospitalario” con la vida y por tanto es necesaria la intervención divina en algún momento de la evolución, y que por otro lado estén los que utilizan la argumentación antrópica (habitualmente los mismos) arguyendo que las constantes y las leyes de la naturaleza están tan exquisitamente ajustadas para que la aparición de la vida sea posible en nuestro universo, que no existe otra alternativa que la existencia de un Diseñador; ¡Y es que así no hay modo de perder un debate!.Parece que en este punto nos encontramos en la misma situación a la que se enfrentó el mismo Hume con el argumento del diseño clásico; aunque tenga la prueba de su inconsistencia lógica, el ateo no se sentirá “intelectualmente completo” hasta poseer una buena explicación a ese delicado ajuste de las constantes de la física y los parámetros del universo que ha hecho posible la aparición y posterior desarrollo de la vida.Lo que desconocen muchos de los defensores del nuevo argumento del diseño es que, si bien no existe actualmente una explicación completamente satisfactoria del origen de las coincidencias numéricas, sí que existe un marco general donde es posible encontrar una buena explicación. La historia se repite, pues Darwin tampoco dispuso de todos los detalles, y la discusión sobre algunos aspectos de cómo se produce el proceso evolutivo aún continúa entre biólogos como Richard Dawkins y Stephen Jay Gould [18] entre otros, aunque el hecho de que el esquema básico de Darwin sea la explicación de la aparición de la diversidad biológica esté fuera de toda duda razonable. 

Inflación: una multitud de universosEl Big Bang estándar nos da una imagen consistente de la evolución de nuestro universo desde digamos una centésima de segundo después de la gran explosión. ¿Pero qué mecanismo puede explicar cómo se llegó a las condiciones del universo en ese momento?. Existe actualmente una alternativa teórica elegante que resuelve varios rompecabezas del modelo estándar: el escenario conocido como inflación [19]. La inflación no es más que una expansión exponencial del universo en los instantes previos a la fase de expansión lineal estándar que se produce en la actualidad. Para que el lector se haga una idea, en unos meros 10-32 segundos, el universo aumentó de tamaño en un factor del orden de 1030. Esa tremenda tasa de expansión puede ser perfectamente consecuencia en última instancia de una fluctuación cuántica aleatoria e incausada. Esta fluctuación creó directamente de “la nada”¾ en cierto sentido técnico¾ energía que se manifestó en un estado peculiar inestable conocido como falso vacío. Allí donde se empezó a producir la transición entre el estado de falso vacío y el estado de vacío habitual se nucleó una burbuja de este último que empezó a expandirse exponencialmente. A medida que la burbuja se expandía, los diferentes procesos de rotura de simetrías darían origen a las leyes de la naturaleza tal y como las conocemos actualmente. El proceso de nucleación de burbujas de vacío habitual pudo perfectamente repetirse ad infinitum, produciéndose una multiplicidad de universos en expansión, cada uno gobernado por leyes diferentes de la naturaleza compatibles con algunos principios generales como el de conservación de la energía. Aunque este escenario del origen del universo pudiera ser todavía demasiado especulativo, en el sentido de no haber sido contrastado observacionalmente, sí que es un escenario plausible al que están apuntando todos los indicios teóricos de los que disponemos en la actualidad. De hecho es uno de los escenarios perfectamente compatible con observaciones astronómicas recientes [20]. Es sencillamente una explicación naturalista del universo donde no hay lugar para un Gran Diseñador. Los valores de las constantes de la naturaleza fueron seleccionados por puro accidente cuando, a medida que el universo se expandía, se rompió la simetría del estado inicial completamente caótico y totalmente simétrico. Nosotros vivimos en una de esa infinidad de burbujas donde las constantes de la física son las apropiadas para la vida. Fuimos unos de los posibles ganadores de la gran lotería cósmica.¿Y si el escenario delineado anteriormente fuera descartado por las observaciones en el futuro?. ¿Qué ocurriría si realmente existiera un solo universo?. Algunos autores como John Barrow y Frank Tipler ó John Leslie [21] han propuesto que la única salida naturalista a la argumentación antrópica es la existencia de una multiplicidad de universos. Esto no es realmente así; Aún con la existencia de un solo universo, las probabilidades no tienen porque jugar en nuestra contra. Así, otros autores como Victor J. Stenger y Max Tegmark [22] han mostrado que podrían darse universos factibles para la evolución de la vida en un amplio rango de valores de las constantes de la física. Por otro lado, se ha señalado también [23] que la existencia de un gran número de galaxias en el universo es un factor que juega estadísticamente a favor de la aparición casual de la vida, hecho que no ha sido tenida en cuenta habitualmente por los partidarios del principio antrópico al hacer sus cómputos. 

ConclusiónHume hizo una buena crítica de la utilización del aparente diseño de la naturaleza como prueba positiva de la existencia de un Dios. Pero no fue hasta la aparición de El origen de las especies cuando una ateo podía sentirse intelectualmente completo, al tener en sus manos una alternativa naturalista a la diversidad y a la complejidad de la biosfera. El viejo argumento del diseño resurgió en el contexto del principio antrópico y en un nuevo escenario; el universo primigenio y el ajuste fino aparente de las constantes de la naturaleza que haría posible que se dieran las condiciones apropiadas para el posterior origen y desarrollo de la vida. Al igual que hiciera Hume con el argumento clásico del diseño, el nuevo argumento del diseño ha sido perfectamente desmontado desde el punto de vista lógico. Y en la misma línea de Darwin, la física y la cosmología nos presentan escenarios completamente naturalistas donde el ajuste fino aparente de las constantes de la física y de los parámetros cosmológicos es una consecuencia trivial de los mismos.Como se puede ver, no es cierto que exista un callejón sin salida para una explicación completamente naturalista del origen del universo, de sus leyes y características. Es más, la situación es más bien todo lo contrario; Aquellos que siguen buscando alguna evidencia de diseño divino o finalidad en
la Naturaleza se encuentran en las mismas narices con un muro al final del camino. A medida que sabemos más sobre la física del universo primigenio, la imagen del Creador se diluye hasta convertirse en sólo la esperanza de algunos de poner al hombre en el lugar central que nunca le ha correspondido. Porque el primer gran pecado del argumento del diseño siempre fue su injustificado antropocentrismo. Plantear un propósito para los cielos centrado en lo humano suena a una lamentable falta de sentido del humor acerca de la condición humana. En palabras de Bertrand Russel [24]: “los creyentes en el Propósito Cósmico constituyen gran parte de nuestra supuesta inteligencia, pero sus escritos le hacen a uno dudar de ella. Si se me garantizara la omnipotencia, y millones de años para experimentar con ella, no pensaría que pudiera presumir mucho del Hombre como resultado final de todos mis esfuerzos”.
 

Quiero agradecer a John Beckman y Sergio Toledo sus valiosos comentarios  

 

Notas

[1] Extraído de Thimothy Ferris 1998, “Informe sobre el universo”, Ed. Crítica, p.257[2] Sintetizando podemos decir que el argumento cosmológico afirma que cualquier cambio en el mundo debe tener una causa, pero como esta cadena de causas no puede retroceder ad infinitum, tiene que exisitir una primera causa incondicionada, y esta causa es Dios.El argumento ontológico se basa en la idea de que el mismo concepto de ser más perfecto está contenido el atributo de la existencia, porque el ser más perfecto, pero inexistente, sería menos perfecto que el ser más perfecto existente; por lo cual no sería el ser más perfecto. Esta última argumentación ya fue criticada en la edad media y Kant, posteriormente, sometió a crítica todas las pruebas teóricas de la existencia de Dios, intentando demostrar su insuficiencia. Estos argumentos han sido abandonados por los teólogos más serios desde hace tiempo. Sin embargo el argumento del diseño ha conseguido sobrevivir gracias seguramente a su carácter menos teorético.[3] Extraído de Richard Dawkins 1986, “El Relojero Ciego”, Biblioteca de divulgación científica Muy, RBA editores 1993, p.25.[4] Todas las referencias señaladas pueden ser encontradas en Victor J. Stenger 1998 The Anthropic Coincidences:A Natural Explanation. A aparecer en Skeptical Intelligencer. Disponible en http://www.phys.hawaii.edu/vjs/www/avoid/intel.html[5] Para una revisión del estado actual de la cosmología se puede consultar por ejemplo las referencias señalada en P. J. Hernádez 1999 http://www.geocities.com/CapeCanaveral/Launchpad/2921/cosmolog.htm [6] Para una discusión más detallada de los cambios que se producirían en el universo al variar ligeramente alguno de sus parámetros, se puede consultar Paul Davies 1982, El universo accidental, Biblioteca científica Salvat 59, Salvat editores 1989. Alternativamente ver nota [8][7] Ross, Hugh 1998 Design and the Anthropic Principle http://www.reasons.org/resources/papers/design.htmlRoss, Hugh 1995. The Creator and the Cosmos: How the Greatest Scientific Discoveries of the Century Reveal God. Colorado Springs: Navpress.[8] Barrow, John D. and Frank J. Tipler 1986. The Anthropic Cosmological Principle. Oxford: Oxford University Press. [9] López, Cayetano 1999. Universo sin fin. Taurus[10] Hoyle, F 1953 Phys. Rev. 92, pp. 649 y 1095. Ver también Hoyle, F., “The Universe: Past and Present Reflections,” in Annual Reviews of Astronomy and Astrophysics, 20. (1982)[11] Barrow, John D. and Frank J. Tipler 1986. The Anthropic Cosmological Principle. Oxford: Oxford University Press. §1[12] Weinberg, S. 1996. Theories of the cosmological constant. Critical Dialogues in Cosmology at Princeton University. xxx.lanl.gov/abs/astro-ph/9610044[13] Weinberg, S. 1999. A designer Universe?. Conference on Cosmic Design of the American association for the Advancement of Sicience in Washington, D.C. Abril de 1999. http://www.nybooks.com/nyrev/WWWfeatdisplay.cgi?19991021046F[14] Se refiere a las observaciones realizadas por Perlmutter et al. 1997 (http://xxx.lanl.gov/abs/astro-ph/9712212) y Ries et al. 1998 (http://xxx.lanl.gov/abs/astro-ph/9805201)[15] Carter, Brandon 1974. “Large Number Coincidences and the Anthropic Principle in Cosmology,” in M. S. Longair, ed. D. Reidel Publishing Co.Confrontation of Cosmological Theory with Astronomical Data: proceedings of the second Copernicus Symposium”.[16] Resumen inicial que aparece en Ross, Hugh 1998, Design and the Anthropic Principle, http://www.reasons.org/resources/papers/design.html[17] Ikeda, Michael and Bill Jefferys 1997. “The Anthropic Principle Does Not Support Supernaturalism.” http://quasar.as.utexas.edu/anthropic.html[18] Ver por ejemplo John Brockman 1995, La tercera cultura, Tusquets editores 1996[19] Para una buena introducción a nivel de divulgación ver por ejemplo Guth, A. 1998. “The inflationary universe”. Vintage.[20] Perlmutter et al. 1997 (http://xxx.lanl.gov/abs/astro-ph/9712212). Ries et al. 1998 (http://xxx.lanl.gov/abs/astro-ph/9805201). Melchorri et al. 1999 (http://xxx.lanl.gov/abs/astro-ph/9911445)[21] Ver Barrow, John D. and Frank J. Tipler 1986. The Anthropic Cosmological Principle. Oxford: Oxford University Press. y Leslie, John 1990. Physical Cosmology and Philosophy. New York: Macmillan[22] Victor J. Stenger 1996 “Cosmythology: Is the universe fine-tuned to produce us?. Skeptic Vo. 4 No. 2 1996. Disponible en http://www.phys.hawaii.edu/vjs/www/cosmo.html. Max Tegmark 1998, Annals of Physics, 270, 1-11 (http://xxx.lanl.gov/abs/gr-qc/9704009)[23] A. Feoli & S. Rampone 1998, http://xxx.lanl.gov/abs/gr-qc/9812093[24] Citado en Thimothy Ferris 1998, “Informe sobre el universo”, Ed. Crítica, p.257. 

Pedro J. Hernández es licenciado en física/astrofísica. Actualmente ejerce como

Profesor de Enseñanza Secundaria en el I.E.S. Garachico (Garachico, Tenerife)



[1] SPIN. movimiento de rotación sobre un eje imaginario de las partículas subatómicas (R.A.)

[2] Del prefijo griego anti– y nómos = ley. [T.]

[3] Esta hipótesis, de fuerte contenido teleológico (y teológico), mal llamada también principio antrópico, se expresa a si misma de dos maneras:

  1. Inclusive cambios por demás pequeños hubieran hecho imposible que la vida exista, y
  2. La vida humana no hubiera sido posible sino por la ocurrencia de un gran número de eventos improbables en el pasado.

Al finalde la presente entrega del Diccionario incluyo algunas notas de interés sobre este tema (R.A.) 

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